No es solo una hamburguesa.
Es un ritual.
Empezamos como un food truck negro y discreto al borde de la avenida. Una parrilla caliente, dos manos, y la idea fija de que un perro caliente puede ser tan gourmet como cualquier plato. Hoy somos el secreto peor guardado de Buga: pan brioche horneado el mismo día, carne molida fresca de la región, y salsas que no encuentras en ningún supermercado.